Teresa también animó a Paulina a que usase cada humillación y sufrimiento físico como un medio para salvar almas.

Antes de la muerte de la Madre Genoveva, quien era una de las hermanas fundadoras del Carmelo en Lisieux, vio las
cualidades de liderazgo de Paulina. Profetizó en su lecho de muerte a sus hermanas carmelitas que la vida pública de
Paulina comenzaríapronto como futura Priora del Carmelo. El 5 de Diciembre de 1891, el alma de la Madre Genoveva
fue al Cielo. Según la tradición de la Orden Carmelita una breve biografía de la vida de la hermana se escribiría y copias
de ésta se enviarían a las otras órdenes carmelitas. Paulina fue delegada con la tarea de escribir la pequeña biografía de
la vida de la Madre Genoveva, aunque, la biografía fue firmada por la Priora del momento y presentada como si ella la
hubiese escrito.

Las Carmelitas usaban sus habilidades para ganar dinero y así financiar al monasterio. Siguiendo esta tradición, Paulina
usaba su habilidad como pintora y pintó miniaturas para ganar dinero para el monasterio. También pintó frases
religiosas de la Biblia en las paredes del monasterio. En la celda de la Priora, pintó la frase religiosa del libro de la
Sabiduría 10:17 “Y ella se rindió al salario justo por su trabajo, y los condujo en una forma maravillosa; y fue ella  para
ellos lo que les cubrió por el día, y por la luz de las estrellas de noche.” (B)

El 20 de Febrero de 1893, elecciones para Priora comenzaron.  Así como la fundadora había previsto, Paulina ahora  
dirigía a las hermanas Carmelitas como su nueva madre. Cuando el padre de Paulina oyó las noticias sobre su hija
siendo elegida como Priora del Carmelo, él dijo: “No podían haber elegido mejor.” (FL)
Teresa aludió a los
sentimientos de su madre en una carta dirigida a Paulina sobre lo orgullosa que su madre, en el cielo, debía estar sobre
el hecho de que  Paulina ahora era una madre también. Obviamente, ambas
María y Teresa estaban muy contentas de
ver a su hermana convertirse en Priora pero suprimieron sus sentimientos delante de las otras hermanas para no
molestarlas. En su lugar,
Teresa escribió una nota para felicitarla diciendo: “Por mucho tiempo tú has sido mi “madre”,
pero era una secreto en mi corazón que di ese dulce nombre a quien fue una vez mi “ángel de la guarda” y mi
hermana, y ahora Dios te ha consagrado.” (CL)

La Madre María de Gonzaga, Priora antes que Paulina, estaba muy sorprendida por los resultados de la votación. No
esperaba ser sustituida. Pero accedió muy descontenta y le dijo a Paulina: “Si la mayoría de tus hermanas eligieron
darte sus votos, fue porque vieron que intentabas reproducir las virtudes, que Madre Genoveva practicaba.” (CL)  
Como acto de humildad, Paulina dio a la Madre María, el título de “Encargada de las novicias”.  Preocupada por la
forma en la que Madre María trataba a
Teresa durante su postulado y noviciado, Paulina dio el puesto de asistente de la
Madre María a
Teresa. Era una estrategia de Paulina para poner una barrera entre las novicias y la anterior priora.

El nuevo nombre religioso de Paulina fue Madre Inés de Jesús. Pero Paulina nunca fue conocida simplemente como
“Madre Inés” por sus hermanas carmelitas, su apodo era “Mi madrecita” o “La pequeña madre”. La apodaron porque
Paulina era muy delgada y baja comparada con el resto de sus hermanas Carmelitas.

Al principio del reinado de Paulina como Priora,
Teresa había profetizado que su reinado no estaría libre de muchas
“coronas” de Jesús.
Teresa consoló a Paulina diciendo: “Los vasos serán muy pequeños para contener los perfumes
preciosos que querrán poner en ellos; pero Jesús, también, tiene sólo instrumentos muy pequeños con los que tocar la
melodía de su amor, aún así, Él tiene la habilidad de usar todos aquellos que le damos.” (CL) La profecía no estaba      
lejos de la realidad para Paulina.

La anterior Priora pensó que podía manipular a Paulina para que hiciese lo que ella quisiera, ya que era la primera vez
para Paulina como Priora. Ella se dio cuenta rápidamente de cómo hacerlo.  Manejando desde las novicias hasta las
finanzas del monasterio, cada incidente era un agravio para la autoridad de Paulina para gobernar. Paulina era
constantemente humillada por las constantes salidas de tono delante de la comunidad.

Durante todas estas desgracias, el alma de Paulina irradiaba una respuesta de calma hacía la anterior Priora así como
hacía sus hermanas Carmelitas.
Teresa vio en cada uno de esos actos de humildad una oportunidad para Paulina de
ganar otra perla para su corona en el Cielo. Siendo testigo de varios enfrentamientos,
Teresa contestaba, “Ella es una
santa”, y esa es la razón por la cual no se libra de la ira de muchos. Esto engrandece su alma en humildad.

Teresa intentó consolar a Paulina escribiéndole y diciéndole que si otros se negaban a hacer lo que les pedía, ella sería
obediente sin duda alguna a sus deseos, sin negarse nunca. Ella le dijo: “Cuando estés cansada de arrancar las cuerdas
de las harpas, puedes coger una pequeña lira, casi sin tocarla, y te dará los sonidos que tú quieras.” (CL)

En Diciembre de 1893, Paulina enfermó de nuevo. Su “Padrino” le envió medicinas para aliviar los dolores de la
enfermedad. Ella usó su sufrimiento como una oportunidad de salvar más almas. Pronto se recuperó de su enfermedad
y volvió a sus obligaciones como Priora.

El 21 de Enero de 1894, Paulina celebró su primer aniversario como Priora. Para esta ocasión especial,
Teresa le
regaló una pintura al óleo que ella tituló: “El Sueño del niño Jesús.” El óleo mostraba a un bebe, Jesús descansando
sobre su lado izquierdo. En su mano derecha Él agarraba lilas blancas con rosas de color rosa que descansaban junto a
Él en una cueva. Fuera de la cueva, una imagen de la Sagrada Cara descansaba en el centro de una cruz plantada en lo
alto de una colina. A los pies de la cruz había un cáliz.

Teresa describió a Paulina el significado poético que tenía la pintura.  Ella reflexionaba con su corazón lo que había
aprendido previamente de su objetivo de centrarse sólo en Jesús y Jesús sólo. No debemos tener miedo cuando nos
enfrentamos a la adversidad, centrémonos sólo en el amor que Él tiene por nosotros. Incluso, Jesús ve que  tenemos
que llevar una cruz, una corona de espinas alrededor de nuestras cabezas, y una lanza en nuestro lado clavada por
siervos infieles a Dios, no debemos dejar que el sufrimiento nos sobrecoja y ensombrezca el amor que Jesús tiene por
nosotros. Cada flor que das, será puesta en Sus manos y descansará contra su pecho representando cada una de las
dulces virtudes que has adquirido contra toda adversidad. Esas flores te serán devueltas por Jesús en el Cielo. Con
envidia veremos las dulces virtudes que tú has adquirido que son para Jesús y sólo para Jesús. Sólo en el Cielo serán
vistas por todos, las dulces virtudes que tú has adquirido mientras vivías aquí en el exilio de la tierra y nosotros sólo
podemos esperar obtener las mismas virtudes que tú tienes para poder estar cerca de ti por toda la eternidad.

Más tarde en 1894, los signos de vida iban abandonando a Luis Martin. La realidad del Cielo estaba cada vez más
cercana para el padre de Paulina. Constantemente los informes de su hermana
Celina preveían lo inevitable, la muerte
del amado patriarca. Rumores se extendieron en los círculos sociales de la pequeña ciudad de Lisieux sobre la causa
del sufrimiento de su padre. Se decía que había sido ocasionado por la entrada de sus hijas en el monasterio.
Obviamente, su sufrimiento no estaba ocasionado por esto. Aunque tuvieron que enfrentarse a esta prueba cuando
visitantes que se encontraban se lo comentaban en la recepción del monasterio.

La salud de Luis se deterioró para lo peor cuando Julio llegó. Sufría pequeños ataques con frecuencia y como
resultado de esto tuvo que estar postrado en cama. Paulina escribía constantes cartas de ánimo a
Celina para que
buscase en el Señor  alivio por el sufrimiento ocasionado por la mala salud de su padre. Paulina le escribió: “Seamos
santas. Jesús nos lo pide. Y así debe ser.” (SF) Aunque tengamos que enfrentarnos a numerosas desventuras,
debemos centrar nuestra atención en Jesús y sólo Jesús. Debemos rendirnos a toda costa a su Divina Voluntad aunque
queramos apasionadamente otra cosa. Permitidle entrar en nuestro corazón y pedid que lo llene con Su Amor. No
dejéis que vuestra voluntad se oponga a lo que Jesús tiene preparado para nosotros. ¿Es Jesús tal peso que no
podemos simplemente pedir su compañía en esta prueba? ¿No alabamos a Jesús cuándo recibimos lo que queremos?
¿Le mantendremos en nuestro corazón si lo que queremos no se cumple? Los dolores constantes que sufrimos sólo
con la fuerza de nuestro amor por Él pueden ser llevados, manteniéndolo cerca de nuestros corazones. Invitemos al
Señor en nuestro corazón y permitámosle hacer frente a nuestros pesos para ser testigos del amor del Señor.

Igual que el fin del mes de Julio se aproximaba, el alma de Luis se acercaba más al cielo. El veintiocho de Julio de
1894, temprano en la mañana, Luis expiraba estando en el Château de La Musse.
Celina fue testigo del ascenso de su
alma. Inmediatamente mandó una nota a sus hermanas comunicando la muerte de su padre. El dos de Agosto de 1894,
se celebró el funeral de Luis en la catedral de Saint-Pierre en Lisieux. Se le dio sepultura en el cementerio local, y se le
rezó un responso en la capilla del Carmelo, reuniendo a la familia una vez más. Semanas más tarde, los restos de Celia
y de los niños de la familia se trajeron y enterraron en la tumba de Luis, reuniéndose de nuevo el resto de la familia
para la ocasión.

En Agosto de 1894, se compuso una oración en memoria de su querido padre. La titularon “Plegaria del hijo de un
Santo”. Cada parte de la oración representó a cada una de sus hijas, que tanto le quisieron y que buscaron su guía
antes y después de su muerte. La descripción de la guía del padre en el caso de Paulina, nos da una visión precisa de la
unión entre padre e hija: “Recuerda a tu “bella y pura perla”, el tímido cordero que te seguía!, Confiando en Dios,
Cuida a tu encantadora hija!, Guía al rebaño del Carmelo en el camino al Cielo. Oh tus amadas, ella es Madre hoy, Guía
incluso hoy a tu querida en su camino! Este Carmelo que es Tuyo, recuérdalo en tu trono en el Cielo, Acuérdate! (FL)

Celina entró en el monasterio del Carmelo el catorce de Septiembre de 1894. Sus hermanas estaban encantadas de
recibirla una vez más. Desgraciadamente la entrada de
Celina encontró cierta oposición, pero gracias a las plegarias y a
la intercesión de su hermana
Teresa, las cosas cambiaron dramáticamente a mejor y se le permitió comenzar.

Una noche durante el mes de Enero de 1895,
María, Paulina, Celina y Teresa se estaban calentando al amor de la
chimenea antes de volver a sus celdas para la noche.
Teresa recordaba con sus hermanas su niñez, Cuando fue la hora
de acostarse,
María se acercó a Paulina y le sugirió que Teresa podía escribir todos esos recuerdos. Paulina accedió y
le pidió a
Teresa que lo hiciese.

Paulina celebró su treinta cuatro aniversario el siete de septiembre de 1895. En honor de la ocasión,
Teresa compuso
un poema para su hermana que reflejó el tiempo de su infancia en el que Paulina se hizo cargo de ella y el deseo de
ambas de hacerse eremitas en el desierto.  El Carmelo era su desierto. En el poema de  
Teresa, le dijo que si ella moría
antes, se convertiría en el ángel de Paulina, de la misma manera que Paulina lo había sido de ella.

“A mi querida madre, el hermoso ángel de mi infancia” (PL)

A pesar de estar tan lejos del hermoso Cielo, de mi hogar,
No estoy sola en esta tierra
Porque en esta vida de exilio
Un hermoso ángel guía mis pasos.

Este hermoso ángel, Oh querida madre!
Cantó en mi cuna,
Y el sonido de su melodía
Aun me parece tan nuevo.

Cantó las bondades de Jesús
Cantó la alegría del corazón puro
Secando mis lágrimas con sus alas.
Cantó acerca del hermoso azul Cielo.

Oh profundo misterio!, Este hermoso ángel
Me llamaba su hermana pequeña
Tenía las facciones de una madre
Y siempre descansaría en su corazón.

Pero por desgracia!, En lugar de llevarme al Cielo,
Un día el hermoso ángel,
Buscando la profesión de las vírgenes
Voló al Carmelo.

Ah! Como quise seguirla.
Para contemplar sus virtudes de cerca
Como ella, quise vivir
Y como ella, unirme a Jesús…

Pero sin dejar el sitio celeste
Arribaré a esta costa extraña
Cerca de donde mi madre
Para tomar el turno como su ángel

Durante su vida Paulina atesoró el querido poema de su hermana. Lo sacaba de vez en cuando para leerlo y reflexionar
en el significado de sus palabras, especialmente en  los momentos en los que obstáculos eran situados en su camino.
Era una fuente de esperanza e inspiración en el exilio de esta vida.

En Enero de 1896,
Teresa acabó su cuaderno de notas contando las memorias de su niñez y lo pasó por debajo de la
puerta de la celda de Paulina para que ella lo revisase. Desgraciadamente, Paulina estaba demasiado preocupada con su
campaña para ser priora y con dirigir el convento; por lo que no pudo leer el manuscrito hasta después de las
elecciones.

A medida que se acercaban las nuevas elecciones para priora de Marzo de 1896, la Madre María de Gonzaga hizo su
propia campaña entre las hermanas para su elección. Ésta campaña estaba provocada por el descontento de la Madre
Gonzaga por la forma de gobierno de Paulina. Sabía que no iba a poder manipular a Paulina cuando fuera priora como
en un principio había pensado. La Madre Gonzaga, uso cada oportunidad brindada para minar la autoridad de Paulina
con las demás hermanas. Esta táctica no serbia para mostrarla como mejor dotada para el puesto.  
Teresa y la hermana
Magellan fueron testigos de uno de estos episodios y  
Teresa comentó. “Me regocijo, cuanto más veo a la Madre Inés
sufrir, más feliz soy. No sabe el valor del sufrimiento. Si sólo supiese el bien que le hace al alma” (TM)

El veintiuno de Marzo de 1896, la elección de Priora tuvo lugar. La Madre María de Gonzaga fue reelegida por un voto.
Las noticias fueron devastadoras para Paulina y sus hermanas. Sin embargo, Paulina usó esta experiencia como un acto
de humildad, añadiendo una nueva perla en su corona para Jesús.

Cuando las elecciones se acabaron, Paulina tuvo oportunidad de leer el manuscrito de
Teresa. Paulina se sorprendió de
qué lejos estaba  
Teresa  en el camino de la perfección. Todas las enseñanzas de Paulina a Teresa se veían reflejadas en
el manuscrito. Paulina se disculpó por tardar tanto en leerlo.

Las monjas carmelitas de Lisieux, fundaron en 1891 un monasterio en Saigón, Vietnam. En Agosto de 1896, las
monjas carmelitas de Saigón pidieron ayuda a las de Lisieux, solicitando que más monjas fueran enviadas. Esta fue una
seria cuestión para la recientemente reelegida priora. Madre María de Gonzaga, pensaba que Paulina fuera una de las
monjas enviadas a Saigón. Semanas más tarde,
Celina y su prima María Guérin fueron también añadidas a la lista para
su consideración. Pero la Divina Providencia hizo que ninguna de ellas fuese enviada a Saigón.

El cuatro de Diciembre de 1896,
Teresa  escribió a Paulina una pequeña nota expresando cuanto la quería y elogiándola
en sus valientes actos de humildad.
Teresa solía estudiar los sacrificios que hacía Paulina a lo largo de diversos
incidentes sin que ninguna palabra se cruzase entre ellas. En otra nota,
Teresa  daba ánimos a Paulina en las dificultades
que ésta estaba experimentando en el desarrollo de su trabajo como  depositante, ya que Paulina tenía la responsabilidad
del trabajo administrativo del convento, en ésta nota, le recordaba que todo lo que se sufre es por Jesús, y que cuando
su exilio en esta vida se acabe, Jesús habrá creado un lugar muy especial para ella en el Cielo, donde todos estos
sacrificios hechos en Su Nombre, se premiarán.

En una carta del nueve de Enero de 1897,
Teresa  escribió recordándole que privilegiada se sentía teniendo la bendición
de una hermana como ella.
Teresa enfatizaba cuando se había entregado Paulina para satisfacer sus necesidades,
primero como niña y más tarde como adulta.
Teresa  siempre sintió que no era capaz de devolver totalmente todo lo
que Paulina había hecho por ella en la vida, pero le prometió a Paulina que cuando fuera al Cielo, se lo devolvería con
creces.
Teresa veía la manera de Paulina de permanecer oculta similar a la de Jesús cuando vivió Su vida en la tierra.
Le agradeció de nuevo por ser la elegida en la familia para guiar a todas las hermanas lejos de la oscuridad de la tierra
hacia la luz del Cielo.

Varios meses antes de la letra de
Teresa del nueve de Enero, ésta ya había notado los primeros signos de su muerte ya
que había empezado a toser sangre en su celda en Abril de 1896. Pero ni
Teresa ni la Madre María de Gonzaga nunca
se lo dijeron a Paulina.
Teresa  sabía que la tuberculosis era una enfermedad incurable por lo que hizo intentos
indirectos a través de sus notas para preparar a Paulina.
Teresa no quería que Paulina sufriera con ella, porque durante
esta época la misma Paulina no estaba bien de salud.

El veintiuno de Enero de 1897, en honor de la fiesta del santo de Paulina,
Teresa escribió el poema “Mi alegría”. En su
poema a Paulina,
Teresa  describe pequeños extractos de su “pequeño camino”. Dio varios ejemplos de su vida en los
que la alegría no podía escaparse de ella. Un ejemplo era cuando la gente busca la felicidad en las cosas materiales para
llenar sus corazones, lo opuesto sería atesorar alegría en tu corazón de manera que no pudiese escapar.   Cuando el
sufrimiento ha enraizado en su alma, ella lo aceptó, incluso cuando no había evitado poder llorar. Cuando su alegría
puede verse como abandonada en su alma, ella se oculta y usa la humildad en su defensa. Su alegría es pequeña en
todas las cosas y cuando, en ocasiones, falla, no será difícil ponerse de pie de nuevo y recuperarla. Durante sus
sufrimientos, su alegría llevará gente hacia Dios.

En una nota del diecinueve de Marzo de 1897, sabiendo que Jesús le había probado
Su amor a Paulina en diferentes ocasiones,
Teresa  sabía que, a veces, ella no había
sido capaz de demostrarle el amor que tenía por su hermana. Por esto le vuelve a
recordar cuánto la quiere y le asegura que le daría prueba del mismo amor que sabe
que Paulina le profesa. Y que Jesús quería que lo mostrase a otras personas después
de su muerte.

Durante la segunda semana de Mayo, Paulina le escribió a
Teresa una corta nota
pidiéndole simplemente por una ocasión para hablar con ella.
Teresa empezaba a
mostrar los signos de su enfermedad, pero aún no era público que sufriese de
tuberculosis. Paulina empezó a preocuparse por ella, porque mantenía las distancias
con su ella. Paulina le pidió “En lugar de pasear, ¿por qué no pasas un poco de
tiempo hablando conmigo? Sin saberlo Paulina,
Teresa usaba ese tiempo para
andar con misioneros. Incluso era muy doloroso para ella, ofrecía sus sufrimientos
como sacrificio a favor de los sufrimientos de los misioneros.                                                
Carmel de Lisieux

Paulina presenció como Teresa se irritaba con otra hermana cuando le pidió ayuda
para pintar una estatua. En la mañana del veintiocho de mayo, cuando
Teresa buscó
a Paulina, entendió inmediatamente que había hecho mal. Paulina no tuvo que decirle
nada, pero más tarde,
Teresa envió una nota disculpándose. Le dijo a Paulina “tu                           Carmel de Lisieux
siempre has sido el ángel encargado de guiarme y de anunciarme las gracias del Señor”  (CL)

Para el treinta de Mayo, la salud de
Teresa era tan grave que ya no se podía ocultar. Paulina se preocupó porque estaba
empeorando muy rápidamente. Se acercó a
Teresa y se enteró discretamente que había estado tosiendo sangre desde
Abril del año anterior. Paulina se dio cuenta de que estaba gravemente enferma aunque aún no se daba cuenta de que
era tuberculosis la enfermedad de la que moriría. Paulina sufrió por el hecho de que
Teresa iba a morir y estaba
devastada ante esta posibilidad. No podía entender porqué
Teresa no se lo había  comunicado.

La Madre María de Gonzaga le había prohibido el contárselo.
Teresa trató de confortarla diciendo: “Por favor, no te
entristezcas porque no conocías mi enfermedad. Tú aún conoces todo lo que pasa por mi alma. ¿No crees que Dios se
complacerá en ver todo lo que tú has cultivado en mi alma? Sé que Dios verá de primera mano el poder de tu amor por
El a través de mi en el Cielo.”

En su nota del treinta de Mayo,
Teresa intentó de nuevo confortarla  diciendo  “Que cuando deje esta tierra y llegue al
Cielo, aún estaré a tu lado, porque tu alma ascenderá con la mía al Cielo. Tú eres el ángel que Jesús me mandó para
preparar mi camino, el camino que lleva al Cielo. El ascensor que me eleva sin fatiga a las infinitas regiones del amor”
(CL). No hay palabras en ningún lenguaje de este mundo que puedan expresar el amor que te tengo y el agradecimiento
que llena mi corazón por todo lo que has hecho por mí.



Escrito cerca:: R. Hann
Traducido cerca Yolanda y familia

Bibliografía

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New York: Sheed & Ward, 1949.
Dolan, Albert H. Rev.. Collected Little Flower Works. Chicago: Carmelite Press, 1929. (CW)
---. Life of the Little Flower (CWa)
---. Living Sisters of the Little Flower (CWb)
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---. An Hour with the Little Flower (CWf)
---. God Made The Violet Too: Life of Léonie, Sister of St. Thérèse. (GV)
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Piat, Stéphanie Fr. The Story Of A Family: The Home of St. Thérèse of Lisieux. (SF)
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